Recuerdo cada instante, cada momento. Yo era una simple chica que llegaba entusiasmada a 1º de bachillerato, con muchas ganas y encantada de conocer gente nueva, lo que no podía imaginar es que tras ese año y el siguiente, una persona que acababa de entrar en mi vida, se fuese a convertir en alguien tan importante para mí como lo es hoy.
Siempre lo conocí de verlo por los pasillos, ese chico alto, moreno, simpático, ese chico del que todo el mundo hablaba bien, pero ahora que lo conozco de primera mano debo decir que se quedaban cortos, aunque los entiendo porque es difícil poder expresar con palabras todo lo que es él.
Empezó siendo un compañero de clase, el de la mesa de al lado, mi mano derecha, aquel con el que me reía a más no poder, el que me hacía cosquillas y ese chico tan aplicado con el que me encantaba trabajar. Poco a podo, día tras día y sucesivamente, se convirtió en un gran amigo al que le contaba secretos, con el cual cotillear y muchas cosas más, pero lo bueno acababa de empezar.
Fue en 2º de bachillerato, ese año tan temido y deseado a la vez, cuando nuestra amistad dio un vuelco, se consolidó hasta tal punto que hoy en día puedo decir y digo que Daniel Ismael Pérez Macario es parte esencial de mi vida. Es MI GRAN AMIGO, uno de los mejores. Todo esto lo digo porque así lo siento, pero sobre todo, porque me lo ha demostrado. Porque aunque pase el tiempo, no nos veamos todos lo días y no hablemos a todas horas, él sigue ahí, formando parte de mi vida. Es mi Gnomo y yo su Pequeña Elfa y eso nada ni nadie lo podrá cambiar. Tengo que decirte, a ti querido, que no hay día que no le de gracias a la vida por ponerte en mi camino, me has sabido escuchar y comprender, y aunque creo habértelo dicho ya, no hay abrazos que me reconforten más que los tuyos. Echo muchísimo, pero muchísimo de menos, tenerte a mi derecha cada mañana, poder acariciarte el pelo, sentir esas manos tuyas en mi pierna cuando intentas hacerme cosquillas, tus aplausos sonoros, nuestras charlas en Economía, esa risa tuya y todos esos buenos momentos, que aunque ya no se den con la misma frecuencia, cuando nos reunimos seguimos siendo los mismos, seguimos siendo DAMPI. No cambies nunca, porque eres el mejor y como siempre te he dicho, te quiero porque tengo mil razones para hacerlo cada día.
¡¡MUCHÍSIMAS FELICIDADES!! Ahora toca no mirar atrás, toca seguir adelante con paso firme y disfrutar de tus 20. Y recuerda que de mi no te librarás fácilmente, son muchos los cumpleaños y momentos que nos quedan juntos.
Te amo <3
