lunes, 6 de enero de 2014

Algo así como Renacer.

Hace un tiempo vengo dándome cuenta de que algo en mí ha cambiado. Supongo que ha sido el proceso ese por el que todos debemos pasar, madurar suelen llamarlo, y también las circunstancias y experiencias que he vivido a lo largo de los años. 
Por partir de algún momento, me sitúo hace unos 5 años, tras la muerte de mi abuela. Recuerdo que era una simple adolescente, sencilla, simpática y con cierta capacidad para pensar como un adulto, algo insegura e inexperta. En aquella época, para mí lo importante era aprobar todo con buena nota, pasarlo bien con los amigos; aquellos que nunca podían fallarte ni tu a ellos; y tratar de que en casa todo fuese bien. 
Tenía una obsesión por ser feliz, lo cual requería tiempo y esfuerzo, pensaba que todo consistía en no perder a los amigos, tener novio, salir de fiesta, sacarme la carrera y más adelante trabajar, pensaba que la felicidad era hacerse mayor, pero no. Felicidad era salir por la tarde, ir a merendar, comernos un helado, sacarnos fotos, hacer el tonto mientras grabábamos un vídeo, etc. Felicidad era esa sensación de vivir queriendo ser mayor pero sin dejar de ser una niña.
Siempre me he considerado una persona sensiblona, y lo sigo siendo, pero de otra manera, ahora soy algo más fuerte, me siguen afectando las cosas pero en vez de llorar y llorar, me enfoco en lo positivo y busco soluciones o incluso escapatorias. 
En cuanto a los amigos, he aprendido que hay lazos que con el tiempo se rompen, que cada ser debe buscar su camino y formar su vida, habrá gente que quiera llevarte contigo y gente que no. Hay relaciones que se distancian para siempre y otras que siguen vivas a pesar de no hablarse, no verse o no quedar. Y también que los amigos te fallarán, en algún momento y de alguna manera, al igual que tú a ellos, pero que habrá solución si de verdad merece la pena. Como una vez alguien me dijo: "Habrá gente que desee tu muerte y gente que estará a muerte contigo."
En lo académico y profesional, sólo hay que intentar hacer lo que más nos guste si se nos dan las oportunidades necesarias, y si no es así, buscar la mejores alternativas, no estancarnos ya que no hay nada planeado. En este ámbito es cierto que no puedo tener queja, he ido consiguiendo poco a poco lo que siempre he querido.
En casa, la familia, siempre ha sido inestable, quizás sea el pilar que más me afecta, pero hay que intentar sobrellevar todos los problemas que surjan, además, los bueno momentos, aunque son pocos, son maravillosos.
Y en cuanto al amor, hay que saber valorar el de la familia, el de los amigos y aquel que tanto se desea, que nunca se sabe cuando llega, puede aparecer cuando menos te lo esperas, y eso a mi me ocurrió, apareció la persona ideal, la que me hace feliz cada día y a cada momento.
Por todo esto, he descubierto que no hay nada mejor que sentirse bien, estable, para intentar disfrutar de la vida. Que todo lo que empieza también acaba, por ello hay que vivir el presente. Ser feliz con lo que se tiene y saber sacar una sonrisa por las pequeñas cosas que nos regala la vida y que son lo verdaderamente importante. Y cuando aparezcan los problemas, intentar sacar fuerzas de donde se pueda.
Todo esto, lo he ido consiguiendo poco a poco, golpe tras golpe, error tras error, pero mi mayor logro ha sido poder decir: "Hoy, me siento bien."

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