2012, que ya terminó, ha sido un capítulo que ha marcado esta aventura. En él he descubierto cosas de mi misma que ni yo conocía. Tuve que decir adiós, cosa que no me gusta, pero también tuve la gran suerte de poder decir hola a personas, momentos y experiencias desconocidas.
El año empezaba siendo lo mismo de siempre, otro capítulo de mi vida, pero este era diferente, o al menos eso deseaba, un año en el que necesitaba descubrir nuevas experiencias, muchas de ellas inolvidables.
Me encontraba en una etapa importante en la que debía afrontar otro tipo de responsabilidades, además, supondría un gran paso para alcanzar todo lo que hasta ahora me había propuesto. Y ahora, tiempo atrás, puedo gritar que lo conseguí.
2º de Bach. me aportó de TODO. Nunca olvidaré las personas que conocí, todos los momentos de alegría y risas, los momentos tristes que me sirvieron para seguir adelante, las muestras de afecto de algunos, las tardes de esfuerzo, las mañanas que no terminaban nunca y también las que desaparecían en un instante, los desayunos, las canciones, las charlas, los abrazos, etc.
Cuando llegó el momento de decir adiós, lo admito, me entristeció, iba a decir adiós al lugar en el que, de alguna manera, crecí, el lugar en el que conocí a personas que marcaron mi vida para siempre, ese lugar que tanto odié en algunos momentos y que ahora me doy cuenta de que sirvió de mucho. La fiesta de despedida, por llamarla de alguna manera, fue increíble, allí cada uno había dejado aparcados de lado las malas cara y enfrentamientos, era momento de disfrutar, lo demás no importaba.
Después comenzaba una fase en la que todos teníamos que dar lo mejor de nosotros para poder alcanzar un objetivo o, simplemente, para intentarlo. Yo la verdad que me lo tomé con paciencia y los resultados no fueron malos, es más, los resultados fueron lo mejor, y las puertas que se me abrieron también.
Más tarde, llegaron los deseados 18, que simplemente es un número, pero que quieras o no significa algo distinto. Y pronto sentí, gracias a muchas de las cosas que viví, que era yo, la misma de siempre, pero con algo más de fuerza, con algo más de mi, con una esencia distinta. Fui capaz de buscarle el lado bueno a casi todas las cosas y me di cuenta de que llorar por lo malo aveces era necesario, pero no siempre había que hacerlo.
Se abría un mundo desconocido para mí, un mundo importante que me daba la oportunidad de conseguir objetivos y conocer nuevas personas. Y así fue, todo bien.
Después, así como sin quererlo, apareció. Una de estas cosas que te pones a pensar y dices, pues no sé por qué. Al principio no le puse demasiada importancia, pero poco a poco y según iban surgiendo las cosas, empecé a vivir, era momento solo de disfrutar y el resto no importaba. Y así me lo tomaba, y la verdad que ahora pues son importantes para mí.
Cada día iba teniéndolo todo más claro. Y pronto ocurrió y me encantó.
Y bueno, creo que la vida trata de eso, de que cada uno experimente sus propias aventuras, viviendo intensamente todo lo que venga, aquello inesperado que ni tú misma eres capaz de explicarte y todo lo que ha estado ahí por algún tiempo.
Es verdad que existieron momentos horriblemente feos y dolorosos, pero como son pasado, de nada vale recordarlos. Ahora me quedo con lo bueno, que la verdad es que ha habido bastante.
En fin, debo darle las gracias al 2012, porque fue un año de cambios, de experiencias nuevas, de amistad y de madurez. Se podría decir que fue un buen año, pero ya pasó... ahora toca seguir adelante, y por ahora todo va muy bien, solo espero conseguir todo lo que tengo en mente.
¡A por el 2013!
No hay comentarios:
Publicar un comentario